Circular con el seguro a nombre de otra persona: ¿es legal o pueden multarme?
Es legal circular con un seguro a nombre de otra persona siempre que se cumplan ciertos requisitos de edad y experiencia, aunque no figurar en la póliza puede acarrear graves problemas económicos en caso de siniestro.
Circular sin el seguro a tu nombre
Es legal conducir un coche ajeno, pero puede haber problemas de cobertura por siniestro
Los conductores jóvenes o noveles deben figurar siempre en la póliza como conductores ocasionales
Si el uso del vehículo es diario, debes ser declarado como conductor habitual
Ocultar el perfil del conductor real para ahorrar en la prima se considera fraude y anula las coberturas
¿Puedo conducir un coche sin el seguro a mi nombre?
Sí puedes porque es legal. En España, la ley obliga a que el vehículo esté asegurado, pero no exige que el conductor habitual sea obligatoriamente el dueño del coche. Puedes conducir el vehículo de un familiar o amigo sin incurrir en una infracción administrativa siempre que la póliza esté en vigor y tengas carné de conducir.
La importancia de la edad y la experiencia del conductor
Es importante tener en cuenta que las compañías suelen poner límites en las coberturas según la edad y años de carné para evitar problemas de riesgo.
Así pues, si la persona que conduce tiene menos de 26 años o menos de 2 años de carné es posible que se excluya de las coberturas y no se cubra ningún daño en caso de accidente. Por ello, conviene leer detenidamente las condiciones de la póliza.
Veamos dos ejemplos para que quede más claro:
1 - Tu hijo se ha sacado el carné y conduce tu coche
Si es menor de 26 años y no aparece en la póliza es muy posible que la compañía rechace cubrir los daños si sufre un accidente con culpa.
2 - Le dejas el coche a un amigo o miembro de la familia
Al conducir de forma esporádica, si es mayor de 26 años y tiene más de años el carnet el seguro pagará los daños ocasionados y no reclamará nada al tomador.
Tomador, asegurado y conductor: ¿tienen que ser la misma persona?
En la póliza del seguro pueden aparecer hasta tres personas distintas, tomador, conductor y asegurado. La diferencia entre ellos es la siguiente:
Tomador: Quien firma el contrato y paga la prima. Puede aparecer también bajo el nombre de titular del seguro.
Asegurado: la persona que disfruta de las coberturas contratadas en la póliza.
Conductor: Quien maneja el coche. Puede ser habitual u ocasional.
Por tanto, puede darse el caso de que una persona física o jurídica pague el seguro, pero sea otra diferente la asegurada y que, además, figure un conductor ocasional.
Te explicamos cómo entender la póliza del seguro explicando los conceptos más importantes para que no tengas dudas.
¿Qué pasa en caso de accidente si no soy el titular del seguro?
Si causas un accidente y no estás en la póliza, la aseguradora pagará los daños a terceros (Responsabilidad Civil Obligatoria) según marca el Real Decreto Legislativo 8/2004. No obstante, la compañía puede ejercer el derecho de repetición y reclamar el dinero de la indemnización al tomador del seguro y al conductor.
El riesgo de no aparecer en la póliza de seguro
El principal riesgo no es una multa de la DGT, sino la pérdida de cobertura. Si utilizas un coche de forma recurrente y no apareces en el contrato, la aseguradora puede considerar que existe engaño para pagar menos cuota.
Esto da derecho a la compañía a rechazar la indemnización de daños propios en el caso de que el seguro contratado sea un todo riesgo.
¿Cuándo no es necesario estar incluido en el seguro?
No es estrictamente necesario que figures en la póliza en casos de uso esporádico. Si pides el coche prestado un día puntual y cumples con los requisitos de edad (normalmente ser mayor de 26 años) y años de carné exigidos por la compañía, estarás cubierto por las garantías del seguro del titular.
Preguntas frecuentes
No, la Guardia Civil o la Policía Local no te multarán siempre y cuando el coche tenga un seguro obligatorio y tú tengas el carné de conducir en regla.
Sí que hay sanción en caso de conducir un coche que no está asegurado.
Es una fórmula matemática que aplican las aseguradoras cuando hay una diferencia entre el riesgo real y el declarado. Si no figuras en el seguro y tienes un accidente, la compañía pagará la indemnización reducida en la misma proporción que la prima que deberías haber pagado.
Sí, es una práctica común. Por ejemplo, un padre puede ser el tomador (quien paga) y su hijo el propietario del coche, aunque ambos deben estar identificados correctamente en el contrato.